Tenemos que hacer las pequeñas cosas, INOLVIDABLES ¡
(Steve Jobs)
Quedarme con un solo momento de esta prueba es difícil,
hemos pasado un fin de semana entre Sevilla y El Rocío de lujo, de risas muchas
risas, donde una vez más la recompensa de terminar un reto gana a los malos
momentos y la dureza de la prueba. Me llevo muchos buenos momentos que me sacan
mas de un sonrisa en los malos, de eso se trataba.
Yo de ir solo a esta prueba no me quiero ni imaginar lo mal
que lo hubiera pasado, con ellos fue todo mas fácil, creo que ha sido de las
carreras que mas he disfrutado, aunque suene paradójico. Gracias por poder
compartir con vosotros esta experiencia. Pachu, Muni y Sergio.
Al resto de compañeros de expedición, también agradecerles
su compañía y me alegro que disfrutaran como lo hicimos nosotros, aunque el
detalle de la entrada en meta NUNCA SE OLVIDARÁ (grrrrrrrr ¡¡¡), a Raquel, Ana,
Blito, Mel, Lucilo, Pablo Ángel y sra.
Intrahistoria.
Hace tiempo teníamos ganar de hacer una ultramaratón, y dar
un pequeño salto después de la maratón, total, en la maratón no se sufre lo
suficiente ya (jajaja)… el año pasado tras nuestro intento fallido de
inscribirnos en los 101km de Ronda, nos quedamos con las ganas de hacer una
para este año. Se nos presentó la oportunidad del Trail Sevilla-El Rocío, una
carrera que tan solo contaba con dos ediciones pero que nos había llegado muy
buenos comentarios sobre ella. Como siempre, no sabemos quien fue el artífice
de dar el primer paso e inscribirnos en esta prueba (miro hacia el techo, pongo
las manos detrás de la espalda y silbo).
La mayoría de nosotros no habíamos ido nunca al Rocío, pues
nada, una excusa perfecta para hacer unos kilómetros y visitar la aldea.
Viernes 6 de noviembre.
Nos trasladamos a Sevilla para recoger dorsales y nos
encontramos con una temperatura acojonante, unos 29 º a las seis de la tarde,
todo hace presagiar el día de la carrera (mañana sábado), “íbamos a pasarlo
bien ¡”, bien sudaos, digo….
Recogemos dorsales, nos vamos para el hotel y nos reunimos
todo el grupo que hacemos este viaje, tenemos el hotel justo en la salida de la
prueba y eso hace que ganemos unas horas de sueño y podamos dar una vuelta con
cierta tranquilidad por Sevilla.
Nos damos una vuelta, por la maestranza, orillas del Guadalquivir
y por el centro de Sevilla, ¿Por qué os cuento todo esto?... bueno, pues porque
nos faltó muy poquito para perdernos la carrera. Hacía una noche espectacular
por Sevilla, estuvimos tomando unas cervezas y por desgracia antes de
acostarnos dimos con un garito que estaba muy bien de precio y nos tomamos unos
digestivos….el más inteligente fue mi primo Sergio que decidió abandonar el
grupo y encararse hacia el hotel, aunque me consta que para dar con el mismo,
dio mas de una vueltecilla (jajajaja).
Después, de nuestra carga de hidratos (léase la ironía),
como buenos corredores de ultrafondo, nos fuimos a descansar, aunque también
hubo que convencer a mas de uno que quería seguir hidratándose de cara a la carrera
del día siguiente.
Ságado 7 de noviembre. La carrera.
Como os comentaba, la salida, desde Puerta de Jerez, la
teníamos justo al lado de nuestro “hotel”, y nos permitió poder ir relajados,
últimos preparativos y listos para la carrera.
Llegamos a Puerta de Jerez, con unos quince minutillos de
margen, dejamos la bolsa para recoger después en meta, nos tomamos unas fotos,
y nos encontramos con una “navero”… si, si, si como no puede ser de otra
manera, otro navero mas por allí que no teníamos constancia de que también iba
a la prueba, el amigo Juan Diego, que él si tiene experiencia en este tipo de
pruebas.
Puntualmente, dan la salida y empezamos a dejar las calles
de Sevilla, atravesamos el Guadalquivir, Torre del Oro, pasamos por la puerta de lo que fue mi primer
destino allí en Sevilla (la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, bonitos de
recuerdos) y abandonamos la ciudad dirección a San Juan de Aznalfarache. Aunque
los primeros kilómetros se supone que son neutralizados y no se puede “correr
mucho”, de eso nada…. Miro a mi alrededor y voy ya sudando, las 8 de la mañana
y voy SU-DAN-DO…mi tranquilidad en ese momento se va al garete, compartimos
esos primeros kilómetros todos juntos para intercambiar impresiones, con Juan Diego, el primo Sergio, Muni y Pachu.
Fin de la salida neutralizada, empieza el baile, después de
atravesar un puente, y una vez dejado Sevilla empieza la carrera de verdad.
Llegamos al kilómetro 10 y allí vemos por primera vez a algunos amigos que nos acompañaban
(en bus), Raquel, Lucilo y Ana Isabel.
Kilómetro 10. Primer avituallamiento.
Aprovechamos tal como hemos hablado para cargar nuestras
mochilas de agua, y comer algo, el tiempo que estamos haciendo es muy bueno,
demasiado bueno, en un principio la idea era hacer 1 hora cada 10 kilómetros,
pero hacemos en torno a los 50 minutos.
Kilometro 20. Segundo avituallamiento.
Seguimos los tres hacia delante y mi primo Sergio, como es
lógico le cuesta seguir nuestro ritmo, es su primera carrera en distancias
largas, nuestro ritmo es un poquitín mas fuerte que el suyo y si nos sigue le
puede pasar factura. En este tramo también coincidimos con algunos amigos
manchegos y de Linares, desde aquí un saludo y encantados de conocernos y haber
corrido algunos kilómetros juntos.
Kilómetro 30. Tercer avituallamiento.
Empiezan los problemas, hasta aquí todo como la seda para
nosotros, bueno, yo personalmente noto que me he partido la uña del dedo gorno
y me cuesta bastante apoyar bien el pie, lo que me produce algún dolor que otro
muscular, el resto van muy bien. De nuevo aprovechamos para comer, beber y
aparecen los primeros dolores musculares que son solventados a base de “ducharnos”
en reflex, también aprovechamos para “visitar los pinares” que nos encontramos
por el camino.
Kilómetro 35. Mitad de la prueba.
En este punto, la idea era muy clara, pararnos un buen rato
para comer tranquilamente y descansar de cara a la segunda parte, pero nos
encontramos en el puesto, con un montón de avispas que es casi era imposible
acercarse a la comida, por lo que hacemos malamente esta parada. El tiempo que
llevamos es el correcto y los ánimos son bastantes buenos, nos tomamos las
primeras pastillas para los dolores y listos para seguimos hacia delante.
Kilómetro 50. Algo de luz.
Sin duda esto fue lo peor (para mi) de esta prueba, 15 kilómetros , de los
mas “feos” que discurren por pistas o senderos sin sombras y encima picando
cuesta arriba, nos quedamos sin agua y el calor hace mella en nosotros,
empezamos a andar mas que correr, aunque a partir de este momento nos ponemos
de objetivos de hacer 30 minutos de carrera continua y andar un poco para
recuperar, es imposible hacerlo, cuando uno no tenia problemas lo tenia el otro….
y sin duda este tramo se hace eterno… no fue hasta llegar al km 50 y poder
beber agua cuando realmente nos sube un poco la moral, ya “solo” nos quedan 23 km para llegar.
Empezamos de escándalo, muy animados, pero alegría dura
poco, de nuevo empiezan los dolores estomacales que nos hacen visitar
nuevamente los pinares cortándonos el ritmo, corremos a ratos, pero tenemos que
parar a andar muy a menudo, aquí es cuando ya llevábamos unas 6 horas largas de
carrera y hablando con compañeros que compartimos en carrera hacemos una
proyección en el tiempo y nos daba a ese ritmo de carrera, llegar a meta en 9
horas, uffffff, 9 horas, todavía nos quedan 3 horas para hacer los kilómetros
finales, es mucha tela, nos había fallado nuestras previsiones, lo ideal para
que el cuerpo no sufra demasiado era hacerlo en 7 horas y pico, estar 9 horas
corriendo resulta ser un varapalo mental bastante grande, venga nos damos ánimos
y seguimos corriendo como podemos, había que llegar al último avituallamiento
como lo antes posible y ya a partir de ahí que Dios repartiera suerte, cada uno
de nosotros llevaba sus problemas musculares hasta el límite, pie, rodilla,
gemelos, una enfermería, vamos.
Kilómetro 65. Último avituallamiento.
Llegamos a este sitio, Muni y yo, y Pachu nos seguía muy de
cerca sin perder el contacto visual. Ya estaba hecho, sólo el último achuchón,
pero que fácil era decirlo. Arrancamos nuevamente a correr, pero Pachu le es
imposible, nosotros dos todavía nos respetan las fuerzas y podemos correr sorprendentemente
a un muy buen ritmo, consensuamos y decidimos tirar nosotros dos, Pachu le
resulta imposible correr y hace el último tramo con los gemelos hasta arriba.
Nosotros, adelantamos a mucha gente durante este último tramo, resulta curioso
ver las cara de los compañeros, solo con la mirada podías leer la expresión de
cada uno de ellos, solo te levantaba la mano, a alguno se les escapaba alguna
palabra de ánimo, las mismas que nosotros les devolvíamos pero, era muy curioso
la expresividad del resto de corredores cuando adelantábamos. Esto nos daba un
chute de energía extra de cara a esos últimos km.
Entrada al El Rocío.
Estos kilómetros a pesar de hacerlos a muy buen ritmo, se
hacen muy largos, faltan apenas 3
km para llegar y nos cruzamos con una moto de asistencia
médica, le preguntamos que cuanto quedaba y nos contesta que un km, se nos
ponen los ojos como platos, pero a mi no me cuadra, le comento al Muni, que es
imposible, ni siquiera se ve la aldea, no hemos pasado por el puente Ajolí, ni
por esa entrada típica llena de arena que se ve, total, que emprendemos esos
últimos kilómetros con la esperanza de que sea cierto, pero pronto nos damos
cuenta de que no, hay mas de ese kilometro.
Por fin, vemos la entrada a la aldea, preciosa, para poder
entrar tenemos que correr apegados a un lado del carril pues con la arena
resulta imposible, intentamos contactar visualmente con la ermita pero nada, es
imposible, no se ve, ¿dónde está esto?, jajajaja….andamos ya los últimos metros
para coger las últimas fuerzas y por fin entramos en la calle principal dando
un pequeño rodeo por la Aldea, SÍ, mira allí se ve, puffff, esos últimos metros
son espectaculares, hay bastante ambiente en la aldea y en las diferentes casas
de hermandades hay gente que sale a recibir a corredores y animarles, como
siempre, los niños los mas agradecidos que aprovechamos para chocar sus manos y
animarte, apenas quedan 200
metros y nada, ya solo queda disfrutar de esta entrada y
esta estampa espectacular de la meta, a una lado la marisma, al otro la ermita
y en frente la línea de meta, a ambos lados, mucha gente que anima muchísimo…. La
piel se pone de piel de gallina y cuesta contener las lágrimas….
Pisamos la alfombra foja, paramos en seco y
decidimos hacer esos últimos metros andando, hay que retardar la entrada y
disfrutarlos al máximo y así es, estamos en una nube, cruzamos la línea de meta
y nos fundimos en un abrazo dándonos la enhorabuena por nuestra gesta, hemos
cubierto los 73 km
de Sevilla al El Rocío.
Poco después llegaría, Pachu, con unos dolores enormes en
los gemelos y con un mérito enorme de poder terminar la prueba. Y un poco mas
tarde el primo Sergio, que pudo unirse a un grupo y también terminar su primera
carrera de larga distancia, también con un merito descomunal, aceptar este reto
con una semana y sin preparación previa alguna, increíble ¡.
Una vez terminada la carrera, nos dirigimos a las casas de
hermandades donde íbamos a pasar la noche, una vueltecilla por la Aldea
y disfrutar con el resto de compañeros de expedición esta magnifica
experiencia.
Me despido con un tema de Cock Robin, "the promise you made", seguro que te dará ánimos estos días,......nos vemos en el Maratón de Málaga.
....Could I rely on your faith to be strong
To pick me back up and to push me along
Please tell me
You'll be there in my hour of need
You won't turn me away
Help me out of the life I lead
Remember the promise you made
Remember the promise you made....
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Os dejo unas fotos y un vídeo resumen de la prueba, donde tuvimos la suerte de salir en la llegada a meta.
https://www.youtube.com/watch?v=-xhA3mk9FuE


















