domingo, 4 de febrero de 2018

LO QUE NOS MANTIENE UNIDOS



Llega ese fatídico día, repasas la lista de contactos y buscas a alguien en concreto, de repente nuestro dedo se levanta de la pantalla y nuestros ojos se fijan concretamente como un imán en alguien que ya no estará al otro lado del teléfono. Caminamos por casa y al pasar por su habitación comprobamos que esa cama ya no se va deshacer nunca más.

Es difícil afrontar cuando alguien se marcha y no poder volver a mirarle a los ojos, a sentir sus abrazos, caricias, a felicitar su Santo o cumpleaños, a despedirnos una vez más y las que hagan falta y martirizarnos porque no han sido las suficientes.

Es difícil mirar hacia donde se sentaba en la comida de Navidad o fin de año y ver esa silla vacía.

Es difícil no tener a quien felicitar por el día del padre/madre.

Nos inundan con mensajes a través de redes sociales, y nos hacemos la misma pregunta; ¿Por qué tú que tienes la posibilidad de decírselo en persona, de abrazarla, de sentirlo, no lo haces?

De la lucha de mi madre aprendí a escuchar las malas noticias con un ¿y?, me enseñó a pelear y no bajar los brazos a pesar de la adversidad, me enseñó que cada golpe era una cuenta atrás, me enseñó a afrontar con una sonrisa y mirada desafiante a esta enfermedad. Así era ella y así me gusta recordarla.

Desde el aquel día, 13 de junio de 2010, San Antonio, mi santo, empezó mi historia de superación.

Desde el 2013 soy corredor popular, me gustan los retos, y descubrí que corriendo podía “abrazar” a la persona que ya no estaba junto a mí, de evadirme, de ser yo mismo, de ser libre, de ser dueño de tu tiempo y de disfrutar de la soledad del corredor, de no pensar (sobre todo), de reír y llorar de rabia, de mirar al cielo y sentir QUE TE EXTRAÑO, de autoconvencerte que esa persona a la que admirabas y querías  ya no volverás a verla.

Mi cuerpo me pedía correr, pero no podía, arrastraba problemas de espalda por desgaste de almohadillas en la columna, los médicos me desaconsejaban deportes de impacto. También tenía un pequeño fallo en una válvula mitral que no cierra del todo bien. Operado de vesícula, lo que supone problemas estomacales, que unido al resto, pone las cosas un pelín más difíciles.

A pesar de todo, creo que soy un tipo con suerte, cuento con un grupo de amigos que  siempre han estado ahí, los que nunca hacen falta llamarlos, los que siempre preguntan “¿cómo estás?”, los que siempre te dicen “vente” cuando más lo necesitas, los que te ponen la mano en el hombro, te miran y sabes lo que necesitas.

Dicho esto, ya solo quedaba empezar a CORRER Y YA ESTÁ.

Llegan los primeros retos, la famosa San Antón en 2013 en su noche mágica, marca un antes y un después, descubro que correr me da la vida, me hace más fuerte mentalmente, me enseña que todo está en la mente y si dominas la mente dominas tu cuerpo. Después llegarían medias maratones y múltiples carreras cortas.


El bicho del running me picó de tal forma que junto amigos y familia nos sirvió de excusa para visitar nuevas ciudades por toda la geografía: Madrid, París, Málaga, Vitoria, Valencia, Sevilla. Especial recuerdo, Málaga, donde en un concurso de frases motivadoras presenté una frase en homenaje a mi madre: “Hoy daré los pasos que tú no pudiste dar”, me llevé una sorpresa mayúscula al comprobar que en el último kilómetro aparecía la frase impresa.


Llegaron nuevos retos en forma de triatlón, era y soy un pésimo nadador. Nos aventuramos en participar en el Desafió Doñana, una prueba que consistía recorrer 90 kilómetros, cruzar a nado la desembocadura del río Guadalquivir y por último correr por las espectaculares dunas del Parque de Doñana. Todo no iba a ser perfecto, meses antes el bicho de seis letras nos visitaba para llevarse al hermano de mi madre (Manolo). En meta me esperaba mi familia y para él fue este reto.



El paso a la larga distancia llegaría con la prueba de los 102 km que separan las ciudades de Madrid y Segovia. Me encontraba entrenando para esta prueba cuando me daban la fatídica noticia, nuevamente y otro hermano de madre nos dejaba (Teo).


Han sido tantas las personas que nos han dejado, que han luchado y nos han enseñado tantas cosas, que mi debut en Iron Man Larga distancia (3,9 km natación – 180 km en bici – 42,2 km corriendo), va dedicado como pequeño homenaje a tod@s ell@s, (IroN-MoM).





En mayo del pasado año, también se llevaba a mi padre.

A mi historia de superación todavía le hacía falta algo, estaba corriendo para mí y me hice la pregunta: ¿cómo podía ayudar a pelear contra el bicho haciendo lo que me gustaba? Así que plantee el reto de correr durante 24 horas y aprovechar el evento para recaudar fondos para la investigación contra el cáncer, la idea tuvo bastante aceptación, junto con los miembros de la Junta Local de la AECC y con la colaboración de más amigos conseguimos recaudar más de 2.400€. Se superó con creces la cantidad objetivo (300€) y la noticia tuvo bastante aceptación haciéndose eco de la misma medios provinciales de Jaén y Galicia (24H-Vigo) que era donde se disputaba.







La satisfacción y el orgullo fueron enormes al poder comprobar como muchísima gente se sintió identificada con el reto, entre todos conseguimos aportar nuestro grano de arena haciendo lo que más me gusta y es LO QUE ME MANTIENE UNIDO a la gente que nos dejó.





Aquí he plasmado mi historia de superación, sería bonito poder poner un fantástico broche de oro el conseguir el premio de este concurso y poder donarlo nuevamente para la investigación contra el cáncer.