SEVILLA TUVO QUE SER ¡
Una de las cosas que más me llaman la atención cuando corro una maratón es el respeto que me impone. Esta vez las dudas no me asaltaron durante la carrera, ya en el bus, de camino al Estadio Olímpico, me entró tal agobio, que de no ser por que me encontraba al final del mismo, y este, iba abarrotado de corredores, creo que me hubiera bajado en cualquiera de las paradas ante s de llegar Emoticono wink.
Es complicado afrontar un maratón cuando mentalmente te encuentras débil. Dudas que te asaltan minutos antes de comenzar la salida, te acuerdas de las noches de frío, de que los entrenamientos no han sido los correctos y que los tiempos, resfriados, ni la meteorología no ha acompañado en la preparación, pero AHÍ ESTABA EL RETO. Di lo máximo en los entrenamientos dentro de los complicados horarios de invierno y de las bajas temperaturas que siempre me encontraba al entrenar a solas, las sensaciones nunca fueron buenas, a excepción de la última semana, sensaciones que compartía con mis compañeros y que ellos si entendían y a las que yo no encontraba explicación.
Salida
A las 9 empezaba la carrera. Con una Avenida Carlos III abarrotado de corredores, unos 11.500 según la organización (record de la prueba). Al ritmo de “Highway to hell” daban el pistoletazo de salida y provocaba que todo el mundo empezara a saltar y a empujarnos como si de uno concierto se tratara y momento de aparcar los nervios definitivamente.

Km 0 -10.
Los primeros kilómetros y con una temperatura genial, transcurrían por Ronda de Triana, Blas Infante, para cruzar por primera vez el Guadalquivir, llegar a la Torre del Oro y encararnos a la Maestranza. Disfruté esos primeros km por el barrio que tan bien conocía y me pateaba todas las tardes durante mi primer destino. Aparqué por un momento todo lo emocional y todos los recuerdos que aquellas calles me traían y las decisiones que tomé en su día, que gracias a las cuales estoy donde quiero estar.
Todo iba genial. La gente estaba empezando a llenar las calles. Menudo día se va a presentar, me decía. Cuando lleguemos al centro esto va ser la hostia. Los primeros nudos en la garganta empiezan a aparecer, no es que me disguste, pero joder ¡, no me dejan respirar, intento tragar saliva y disfrutar. Los parciales que me iba marcando iban muy bien y mi estado anímico y físico, fenomenales.

Km 10 - 20.
Las sensaciones hasta la llegada a la media maratón estaban siendo estupendas, no me quería confiar, pero me recordaba mucho a la Maratón de París, un recorrido totalmente llano, mucha gente en las calles y las emociones las mismas. Mi consigna y mis notas mentales iban a ser: “tranquilidad y respiración”, me lo repetía una y otra vez, no me podía dejar llevar por la euforia, pero el tiempo de paso por la media maratón, me invitaba al optimismo, en 1 hora 38 minutos. Con ese parcial, me daba un tiempo total de 3:16-3:17 en los mejores casos, 3:19 siendo muy pesimista, logrando mí mejor marca hasta la fecha, lejos del 3:15, pero me iría contento de Sevilla.

Km 20-30
Independientemente de cómo fuera la carrera, tenía pensado tomarme los geles, en el km 25 y luego en el 32-35. A pesar de que físicamente no creía que los necesitaba al ir bastante bien, a partir del paso por la media maratón, al mirarme el parcial del 20-25 km, noté como el ritmo había bajado, “buah ¡, normal, ya se tiene que notar… ahora me tomó mi gel y zasss .. a tirar otra vez”, pues ocurrió todo lo contrario, me lo tomé y en el parcial del km 30 miré mi reloj, y fue desastroso, me encontraba bastante cansado y había perdido casi tres minutos en esos 10 km.

Km 30 - 40.
Todo se me juntó, el muro, el cansancio, la perdida de tiempo y anímicamente me dejó muy tocado, confiaba que a igual que en Málaga el gel me haría efecto y de un momento a otro, me llegaría la fuerza que cada vez iba perdiendo mas y mas. Pero no fue así, las piernas se convirtieron en losas imposibles de levantar, los avituallamientos se hicieron demasiados cortos, necesitaba mas agua que la que nos daban en los vasos medio vacíos y encima tiraba el agua al cogerlos. Dejamos atrás el Villamarín y el Paseo de la Palmera.
En uno de los avituallamientos me tomé un gel a la desesperada, intentando buscar una solución final a todo lo que estaba pasando, quien me iba a decir que los kilómetros mas bonitos de la carrera iban a acabar de aquella manera, llegando a ser agónicos. Las calles del centro estaban abarrotadas de gente, apenas dejaban circular a tres corredores a la vez, un escenario magnifico puesto a nuestra disposición por unas horas, somos unos privilegiados, el Parque de María Luisa, la Giralda nos miraba de refilón, la Catedral a nuestros pies.
Intenté contagiarme del ambiente, pero en una lucha perdida, seguían matándome los parciales y viendo que kilómetro que pasaba, kilómetro que daba al traste con todo lo conseguido en la primera mitad de la carrera, el efecto psicológico de todo aquello era terrible, el no poder conseguir una marca que creías que tenías en una carrera controlada, pero esta es la esencia del Maratón, su famoso muro y sus famosos últimos kilómetros.
En ningún momento se me pasó abandonar, pero si me hice responsable de mis actos, no era el momento de decaer ni de reprocharme nada, había que llegar al 40, esa era la meta. Seguí corriendo muy lento, era demoledor ver como te adelantaban muchísimos corredores que confirmaba que mi paso de carrera era lento, lentísimo. El objetivo estaba perdido, incluso pensé que podía terminar por encima en las 3 horas y media. Salíamos del centro de Sevilla, dejamos la calle Sierpes. Al fondo ya se veía el puente de la Barqueta, lleno de corredores andantes, momento de llegar al tan ansiado km 40.
Leyendo las crónicas de algunos corredores he podido comprobar que la carrera ha sido mas dura de lo esperado, incluso el mismísimo Martín Fiz (todo un campeón del mundo le ha pasado factura) cuenta en su crónica la dureza de los últimos kilómetros, Abel Antón y Pablo Villalobos (no han terminado), en algunas crónicas leo que los abandonos han sido muchísimos. Personalmente para mí, no hubo tanta dureza en la prueba, mis problemas los considero mas una falta de preparación e hidratación.

Meta.
Me miré el reloj por última vez, pude hacer algunos cálculos mentales con la poca lucidez que me quedaba y proyecté mi tiempo final. Ya estaba todo hecho, la sexta maratón había sido un calco a la de París, un mal final, pero al contrario que en París que en la que estaba desesperado por llegar, me tomé esos dos últimos km como un premio, los saboree, qué cojones ¡¡¡ 6 maratones 6 ¡¡¡ en apenas dos años, como si lo anunciaran en un cartel de la Maestranza. Miraba a un lado y a otro para dar las gracias a la gente que gritaban el nombre de tu dorsal como si de alguien importante se tratara, allí estaba yo, encarando mis los últimos 200 metros, con la cabeza mirando al suelo para que no se vieran las primeras lagrimas antes de entrar al túnel y apretando los dientes en un último esfuerzo, para la gente era un "valiente finisher”, para mi mente alguien que se siente "derrotado" por la maratón, hoy me has "derrotado", pero no bajes la guardia que volveré, con mas fuerzas volveré Emoticono wink. A mi me gusta llamarle "perder para después ganar".

Bajé el túnel en medio de la oscuridad, unos 40 metros, y de pronto esa oscuridad se vuelve claridad, alcé las manos en señal de victoria, me paré casi en seco, quería ahora sí, disfrutar esos últimos metros, bajé el ritmo al mínimo y encaré la última curva del estadio de la cartuja, de repente se oye el bullicio de la gente, y solo era una grada, no quiero ni pensar lo que se puede sentir en un estadio lleno, me dispongo a buscar a la familia y poder compartir mi entrada en meta con ellos, al fin al cabo también se lo merecen, sacrificas un tiempo que en parte no le prestas a ellos, pero es imposible, demasiada gente, recta final, se pasan muchas cosas por la cabeza, estos metros son los que pides que sean larguísimos, sin embargo pasan muy pronto, demasiado pronto, mis últimos metros los hago andando, me seco mis últimas lagrimas, me tapo la cara con las manos, miro al cielo, y SÍ, he terminado mi sexta maratón.

p.d: algo de mí siempre irá unido a esta ciudad (Junio del 2008).
______________________________ ( Chandelier - Sia )
...I'm gonna live like tomorrow doesn't exist Like it doesn't exist...
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario